Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de noviembre de 2007

“Tranquila, seguro pronto te toca a tí”




Estas eran las palabras dirigidas hacia mí por los invitados a la boda de mi hermano dos años menor que yo. Las primeras veces sólo reaccionaba con una inexpresiva sonrisa congelada. Pero a medida que la situación se repetía empecé a simplemente ver a la persona que lo decía, como diciendo: “Qué estás diciendo?” Mi ceja izquierda llegaba casi a mi espalda. (Cuando alguien dice algo demasiado estúpido en la vida o hace un comentario que simplemente no merece que desperdicie un segundo de mi vida en contestar, mi ceja izquierda se encarga de hacerle saber a esa persona lo inútil que es su vida en ese momento, y el tiempo valioso que me hace perder a mí escuchándola. Mi ceja izquierda toma vida propia y se levanta. La cantidad de centímetros que se levanta es directamente proporcional al nivel de estupidez del comentario emitido)

La gente...la gente da para todo. Cómo es posible que cuando te encuentras con una persona a la que no ves desde hace años, lo primero que te pregunta es: “Ay, y tienes novio?” Qué demonios! Si les dices que no, que no tienes novio, obtienes como respuesta una palmadita en la espalda, un “aaaayyyy, bueno, seguro llegará pronto”, y una estúpida cara de lástima. Si les dices que si tienes novio y tienes más de 25, lo que viene es: “Y cuándo te casas?” Como que si en el mundo no existiera nada más, como que si eso fuera lo único y más importante...O sea, yo quiero casarme, yo quiero formar una familia, yo quiero todas esas cosas en mi vida, lo que no soporto es a la gente metida que lo primero que hace cuando te ven es preguntarte tu estatus.

Para algunas personas que conozco es difícil comprender que tengo 26 años, no estoy casada y que estoy haciendo un Master en San Francisco... “Oh, no, está preparándose, se está matando haciendo algo que va a ser excelente para ella, pero está soltera, qué desgracia!” “Tranquila, seguro encontrarás a alguien allá y te casas” Es lo que algunos me decían cuando estaba a punto de venirme. Pana, por qué no tratas de abrirte un poco el cerebro? Realmente me cuesta creer que en el siglo XXI aún exista gente (y gente joven) que piense de esta manera.

Después de unas cuantas horas y copas de champagne empecé a divertirme un poco y a darle respuestas a la gente, acompañadas de mi cara más insoportable en el mundo. “Ah...no gracias, yo no creo en el matrimonio, yo vine aquí obligada”, fue la mejor de todas. Tan sólo ver unas cuantas caras hizo que todo valiera la pena.